¿Por qué juegos de mesa para educar?

En Dekimba nos encantan los juegos de mesa y varias de nuestras líneas de trabajo y actividades los usan como herramienta lúdico educativa. Estos son los motivos:

Son de los primeros juegos normativos en los que participan. Cada juego de mesa cuenta con sus propias instrucciones para jugar. Por eso, ya sea siguiendo las instrucciones del juego o modificándolas, los jugadores y jugadoras deben aceptar o consensuar las normas con las que participaran.

Jugando, las niñas y los niños practican y desarrollan diferentes habilidades y conocimientos. Ya sea haciendo el movimiento de pinza al coger una ficha de parchís o aprendiendo a gestionar recursos de Colonos de Catán, todos los juegos de mesa requieren de los participantes destrezas concretas que aprenderán o practicaran a medida que participen en él.

La mayoría de juegos de mesa son juegos sociales, que crean espacios de relación relajados. Por eso, son un material magnífico para niños más tímidos o que acaban de llegar al grupo.

Son fácilmente adaptables, lo que permite modificar las reglas o los materiales (fichas, tableros, cartas) a las necesidades concretas de cada grupo o participante, si es necesario.

Existe tanta variedad en el mercado que, seleccionando el adecuado, podemos ayudar a las niñas y los niños a ponerse en el papel de animales concretos y personificarlo durante el juego, fomentando la empatía y el acercamiento entre unos y otros, educando así en el respeto, la compasión y la solidaridad.

Y por último, pero lo más importante, ¡son divertidos! Y educar con actividades divertidas y relajadas es de las mejores situaciones que podemos ofrecer a las niñas y los niños de nuestro entorno. Además, otra vez su gran variedad, nos garantiza la posibilidad de encontrar el juego perfecto para cada persona.

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