Noche de reyes

Ya están aquí. Se nota en las calles, en las plazas. Hasta en las redes sociales. Pero donde más se nota es en la carita y la mirada de las niñas y los niños, que prevén una noche intentando no dormir, de la emoción que generan tantas promesas de regalos y magia.

Mañana llegan los reyes.

Podríamos llenar páginas sobre el consumismo incontrolado que envuelve estos días, o sobre las implicaciones de sobornar a los niños y niñas con regalos a cambio de buen comportamiento.

Pero hoy queríamos hablar de las grandes víctimas de la ilusión que representa la noche de reyes. En todos lados se organizan miles de cabalgatas, donde las familias acudirán locas de ilusión, que les impedirá ver el sufrimiento de quienes no han elegido estar allí.

Camellos, caballos, ovejas, cabras, burros, ocas y hasta elefantes son los animales más utilizados en estos eventos. Animales criados para explotarlos, maltratarlos y sacar provecho económico.

Animales que viven encerrados durante toda su vida, hasta que alguien contrata a la empresa para un desfile. Animales que sufren el estrés de la música, de las multitudes, de los gritos y del espacio reducido. Animales que pasan miedo, que cargan peso, que se aterrorizan y son castigados si responden a sus instintos naturales.

Animales olvidados y escondidos detrás de una ilusión insana e hipócrita, que compartimos con los niños y niñas y, así, poco a poco, les vamos robando la empatía hacia los otros. Les hacemos cómplices de la tortura que viven estos animales, y lo justificamos bajo palabras de amor, de paz y solidaridad.

Afortunadamente, cada vez más municipios apuestan por cabalgatas libres de explotación animal. Se agradece mucho, y es necesario exigir a aquellos municipios que aun continúen utilizándolos, que dejen de hacerlo.

Estamos seguras que, si en algún momento existieron reinas magas, lo serian sin explotar a nadie.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *