Leche en las escuelas

El año pasado, la Unión Europea inició la prueba piloto del programa “Leche en las escuelas” por la cual se repartieron vasos de leche a niñas y niños en edad escolar de muchos de los estados miembros de la UE. Sus objetivos, dicen, es fomentar el consumo de leche y sus derivados en una etapa clave para la formación de hábitos alimentarios.

Este curso 2017-18, en lo que se refiere a Cataluña la cosa está así:

  • El alcance es de 100.000 niñas y niños en segundo ciclo de educación infantil y todos los de primaria.
  • Hay un solo proveedor (en este caso, Bon área) que provee 60 raciones de 210 ml cada una de leche UHT por participante.
  • El presupuesto supera los 2.500.000 de euros. El litro de leche se compra al proveedor a 0,95 euros cuando se entrega en formato de 1 litro (en este caso también deben facilitar vasos para beberla) y a 1,34 euros cuando vienen en envases de 200ml.

No vamos a tratar temas nutricionales aquí ya que no es nuestra especialidad, pero como entidad vinculada a la educación creemos imprescindible mostrar nuestro rechazo a un proyecto así por diversos motivos.

La producción de leche implica la tortura y el sufrimiento de vacas y terneros. ¿Somos realmente conscientes de ello? Si lo hubiéramos sabido siendo niños o niñas, ¿hubiéramos seguido consumiéndola? ¿Que dirían esos 100.000 niñas y niños de escuelas catalanas si supieran que para que ellos beban esa leche, se han inseminado vacas, se les ha robado a sus hijos (a los que se ha matado siendo bebes) y se ha explotado a sus hijas? Ya sabéis, creemos que hay ciertas decisiones que la infancia si puede tomar por ellos mismos, y más si las consecuencias de esa decisión conllevan tortura y sufrimiento a otros. La escuela en ningún caso debería fomentar conductas violentas, y el consumo de leche lo es. Aunque no lo queramos ver.

El impacto ambiental de la producción de leche es incomparable con otros alimentos vegetales que nos aportan los mismos nutrientes. La escuela debería fomentar un consumo medioambientalmente sostenible y que evitara al máximo el sufrimiento de otros. Por eso, optar por fomentar una alimentación basada en alimentos vegetales en una sociedad principalmente carnista solo puede traer enormes beneficios, tanto a nivel salud como medioambiental.

Por lo que hemos podido averiguar, siempre se pide autorización de los tutores o tutoras legales para participar en el programa. Os proponemos que si os llega a casa una solicitud para que vuestro hijo o hija participe, adjuntéis una nota explicando los motivos por los cuales declináis autorizar al niño o niña a beber esa leche.

Socializar el amor y el respeto por los otros animales es imprescindible para ser cada día más y conseguir cambios estructurales.

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