Empoderamiento infantil, participación social y compasión hacia el resto de animales

La infancia es uno de los grupos sociales más discriminados y invisibilizados durante toda la historia de la humanidad. Tanto que no fue hasta el año 1989 que se firmó, en la ONU, la Convención sobre los Derechos de los NIños (y niñas), aunque en 1924 la Declaración de Ginebra incluyó la primera declaración donde se hacia referencia a los derechos de la infancia.

Estos hechos son uno de los puntos que nos dejan ver como ha sido invisibilizada la infancia en nuestra sociedad. Esto ha permitido que sea, también,  uno de los grupos sociales más vulnerables y victima de infinitas monstruosidades.

Por suerte, como en tantos otros aspectos, poco a poco se van sintiendo aires de cambio. Cambios importantes, que no solo otorgan a la infancia una consideración especial, sino que además facilitan la comprensión que la infancia no solo es importante porque el día de mañana serán adultos, sino que son imprescindibles aquí y ahora.

La infancia tiene mucho a decir, mucho a aportar y mucho a transformar en el mundo en el que vivimos.

I, por eso, es necesaria la inclusión de habilidades concretas en su formación humana, como la autonomía, la autoestima, el espíritu critico, la capacidad de análisis y crítica, la inteligencia emocional, entre otras.

Todas estas  habilidades no solo fomentan su felicidad y refuerzan su fuerza e integridad, sino que también facilitan la participación social de la infancia, la cual debería ser uno de los grandes objetivos de espacios educativos, instituciones públicas y personas adultas vinculadas.

En Dekimba lo tenemos clarísimo y, por eso, todas nuestras actividades tienen como uno de sus objetivos clave esto mismo: que niñas y niños analicen su entorno, identifiquen aquellas prácticas que rechazas y intervengan para cambiarlas.

Todo esto, a través de dinámicas y talleres que, a la vez, buscan fomentar la empatía  y la compasión hacia el resto de animales. Y aquí está la clave: la empatía como la participación efectiva en una realidad ajena y la compasión como la voluntad de reducir el sufrimiento ajeno.

Esta voluntad de reducir, de incidir de modificar la realidad de alguien que sufre permite desarrollar las ganas de niñas y niños de participar en su entorno y transformar-lo. Casi siempre, a mejor.

Así que esta tarde  nos vamos a construir camitas para los gatos de colonias y protectoras con los adolescentes del Centre Obert de Sant Martí. Los jóvenes tendrán un retorno: fotos o videos de los gatitos usando sus camas, lo que permitirá a los participantes ser conscientes de su poder para transformar un mundo lleno de injusticias.

 

Y de todo lo que tienen por decir.

¡Feliz jueves, familia!

Y recordad que podéis ayudarnos a seguir realizando nuestras actividades uniéndoos a nuestro grupo Teaming.

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