Dejando de perseguir palomas

La biofilia es la conexión que tenemos con la naturaleza, sus habitantes y ciclos. Como resultado de nuestra evolución y la gran dependencia que hemos tenido durante siglos, todavía nos queda un fuerte vínculo con la naturaleza y todo lo que se desprende de ella. Nos sentimos atraídas, irremediablemente, hacia los otros animales, los espacios abiertos o el aire limpio. Esta pasión hacia la vida, esta necesidad, no es, en ningún caso, el resultado de una reflexión lógica, sino una pasión emocional que surge de las profundidades de nuestras personalidades y, a menudo, condiciona nuestros comportamientos y elecciones.

Este es uno de los motivos por lo que la gran mayoría de niñas y niños sienten una innegable atracción hacia los pájaros más comunes en las grandes poblaciones humanas. Esta atracción se ve amplificada por el hecho que las palomas son, a menudo, de los pocos animales libres con lo que interactúan las niñas y niños que viven en las ciudades. Más allá de gatos i perros con los que pueden compartir casa o relacionar-se en casa de familiares y amigos, la gran mayoría de la fauna urbana queda bastante oculta de los ojos de los más pequeños. En cambio, las palomas están por todos lados, son muchas y, además reaccionan a las acciones de las niñas y niños, huyendo o volando.

Esta reacción hace que todavía sean más atractivos e interesantes para las niñas y niños, que a menudo viven una vida donde sus acciones y decisiones no generan demasiadas reacciones en su entorno. Si el niño corre o grita, la paloma huye volando. Así, los parques de las ciudades están llenos de niñas y niños que persiguen a las palomas, que intentan gestionar el estrés como buenamente pueden y no dejarse atrapar.

Pero a medida que nos hacemos grandes, renunciamos a esta fascinación y nos dejamos convencer por los convencionalismos sociales que nos dicen que las palomas son asquerosas.

Y renunciamos a descubrir como son realmente. Las palomas pueden llegar a vivir 30 años y, además de ser grandes y rápidas voladoras, tienen un sentido de la orientación increíble (por eso han sido usadas como mensajeras). Su movimiento característico es la forma que tienen para estabilizar su visión, como nos enseña la imagen de Pictonline: de esta manera enfocan lo que ven igual que nosotros enfocamos con los ojos. Y no comen pan, su dieta debería de ser principalmente semillas y granos, complementada por frutas y verduras.

 

Todos estos detalles, y muchos otros, los podemos utilizar para facilitar una relación diferente entre los niños y las palomas. Seguramente nos sorprenderán al descubrir que se pueden hacer muchas otras cosas en vez de perseguirlas. Especialmente cuando expliquemos el miedo y la incomodidad que hacemos que sientan las palomas en estas situaciones.

Os dejamos algunas propuestas interesantes con las que focalizar esta atracción infantil:

– Preparar y llevar pequeños recipientes que sirvan como bebederos, especialmente en las épocas de más calor. Podemos decidir dónde colocarlos e ir comprobando su estado, limpiándolos y llenándolos de agua.

– Llevar una mezcla de semillas y granos para darles de comer. Desterrad el pan y comprar a granel granos de trigo, maíz, guisantes, … y preparad una buena mezcla para darles. Podéis escampar un poquito cerca vuestro, ver como se acercan y aprovechar para observarlas de cerca sin molestarlas. En caso que en vuestra población se estén llevando a cabo campañas de control ético de las poblaciones, sería bueno que os informarais de las épocas en las cuales reparten el grano específico para no sobre alimentarlas y no interferir en la campaña – si están llenas por la comida que les damos, no comerán el grano esterilizante-).

– También podéis llevar frutas y verduras y dárselas. En este caso, recordad cortar trocitos pequeños para que puedan comerlas sin problema.

– Escondernos o quedarnos en algún sitio bien quietos para observarlas sin interferir.

– Si veis alguna paloma más débil o enferma, no lo dudéis. Cogedla y llevadla al veterinario. A menudo, por parásitos u otras enfermedades, se debilitan y acaban siendo atropelladas o golpeadas. Así que no dudéis : metedla en una caja con cuidado y ¡al vete! Lavándoos bien las manos luego evitareis cualquier contagio y habréis ayudado a alguien muy necesitado.

Si queréis más información sobre estos animalillo, podéis seguir al Santuario la Paloma Triste o a Corazón de Paloma , dos entidades que trabajan muy duramente para ayudar a una de las especies más olvidadas e invisibilizadas del planeta.

Transformar conductas acosadoras en conductas de cuidado, observación y respeto nos permitirá que niñas y niños crezcan queriendo ayudar a los otros y, sin duda, para las palomas será una mejora muy significativa en su vida.

Así que… ¿os animáis a dejar de perseguir palomas?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *