Cinco beneficios de la educación que fomenta la empatía hacia el resto de animales

Se le atribuye al abogado estadounidense George Thorndike la cita “A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando del respeto a los animales, cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces.“, con la cual las integrantes de esta entidad nos sentimos totalmente identificadas.

A menudo, cuando nos encontramos con alguien para presentar nuestras actividades y talleres, nos preguntan porque centramos nuestra actividad en fomentar la empatía hacia el resto de animales y el empoderamiento infantil.

Es sencillo: Además de los innegables beneficios que aporta para el resto de animales una infancia más compasiva y empática, los cambios que puede generar una educación que fomente el amor y el respeto hacia el prójimo, sea de la especie que sea, son muchos.

Y creemos muy importante enumerarlos y tenerlos muy presentes, así que allá vamos:

  • La empatía es una habilidad innata, pero también practicable y variante. Nos es fácil sentir empatía por quienes nos son iguales y semejantes, pero cuando las víctimas nos son lejanas (tanto por geografía como por especie u otras características) puede costarnos más. Sin embargo, al ser practicable podemos ampliarla, extenderla e incluir a individuos muy lejanos a nosotros en nuestro circulo de compasión. ¿Qué implica esto? Que seremos más sensibles al sufrimiento ajeno, y modificaremos nuestras acciones para evitarlo. Por tanto, es una importante estrategia para reducir la violencia en la sociedad y prevenir el acoso escolar, como demuestran cada vez más estudios científicos.
  • Desarrollar la empatía hacia el resto de animales y preocuparnos por su vida y su bienestar implica, inevitablemente, preocuparnos por su hogar, el planeta, y el medio ambiente. Por eso, es más probable que desarrollemos conductas más responsables y amables con el medio ambiente: reducir los residuos que generamos, cuidar el entorno, reutilizar y reciclar materiales y objetos, …
  • Implicar a la infancia en la realidad, informarles de ella y facilitar su participación lleva a su empoderamiento y permite empezar a deconstruir una sociedad totalmente jerárquica y adultocrática, donde las niñas y los niños están totalmente dominados, para bien y para mal, por las decisiones, deseos y creencias de los adultos. Facilitar que la infancia desarrolle proyectos e iniciativas de intervención les permite conectarse con el tejido social y participar en su comunidad. Además, tienen mucho que aportar y enseñarnos.
  • La biofilia es la conexión natural e innata que tenemos con la naturaleza y la vida, imprescindible para sobrevivir. Conectar a las niñas y los niños con su entorno natural es imprescindible para su correcto desarrollo y cada vez lo tienen más difícil. Fomentar una relación sana entre infancia y naturaleza les aporta múltiples beneficios, pero el más importante es su felicidad.
  • El último, pero el más importante, ya lo hemos nombrado al principio: que las niñas y niños aprendan a tratar mejor, cuidar y respetar al resto de animales comporta unos beneficios innegables e irrenunciables al resto de animales, las víctimas más maltratadas y torturadas de la humanidad.

Es necesario y urgente que toda persona vinculada a la infancia (no solo las profesionales de la educación) entiendan y asuman la importancia de incluir la empatía y el respeto hacia el resto de animales. Conectar a la infancia con el resto del planeta de una forma justa y compasiva es imprescindible para transformar el mundo y nuestra sociedad.

Y para empezar a construir una relación más justa con el resto de animales.

Si quieres ayudarnos a desarrollar nuestros proyectos, ¡únete a nuestro grupo teaming!

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