Animales en las (j)aulas

La educación juega un papel clave en la transmisión de valores basados en la explotación de los otros animales. No es difícil, observando un poco el sistema educativo y las prácticas habituales de muchas escuelas, entender el papel imprescindible de la educación en un sistema que se sustenta, en parte, por el uso y abuso que hacemos de nuestros compañeros de planeta.

Hace unos meses, cuando empezaba el curso escolar, escribimos una entrada acerca de la triste realidad de los animales condenados a ser mascotas en un aula. Podéis releerlo aquí . En esta entrada, cuestionábamos la calidad y eficacia educativa y humana de tener animales encerrados en jaulas, en un entorno totalmente antinatural y estresante, y os animábamos a tratar de intervenir para evitar la reproducción de estas prácticas.

Sin embargo, no es la única en la cual se ven involucrados animales de otras especies. Es tristemente común las empresas (e incluso entidades) que se dedican a llevar animales a las aulas. Estas actividades se conoces, a menudo, como Toca Toca y son muchas las especies animales usados. Sin embargo, los reptiles son los preferidos de las escuelas y los más ofertados por las empresas.

Con buena voluntad, desde el profesorado se pretende educar sobre estos animales, básicamente su biología. Porque si se hablara de sus necesidades emocionales y sociales, si se lo plantearan, no habría un solo animal que se llevara de un colegio al otro para que cientos de manos extrañas lo tocaran sin parar.

No, para aprender sobre los animales es primordial que entendamos que son individuos. Individuos con necesidades, como cualquier animal, que goza, que sufre, que experimenta sentimientos y emociones, que necesita seguridad, y condicionado por su entorno y los cambios en él.

Si olvidamos u omitimos este aspecto, nos estaremos dejando lo esencial. La biología de los animales es importante para comprender alguna de sus necesidades, pero no todas. Al olvidarnos de su personalidad, de su psique, los condena a un mundo donde son utilizados y abusados constantemente.

Por eso, una vez más, os pedimos que si conocéis algún centro educativo que todavía realice actividades así, tratéis de hablar con las personas responsables para tratar de evitarlo.

Educar en la empatía hacia todos los animales exige un gran y crítico análisis de la sociedad, de nosotros mismos y de la práctica educativa para poder construirla (casi) de 0.

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